(We are golden, Mika)
Hace unos días, conversaba con una amiga sobre las carencias que comporta el hecho de no tener a tu lado aquello que anhelas, y las mínimas posibilidades de poder cumplir el sueño de la máxima felicidad. La escuchaba entre simpatía y envidia. Sus argumentos eran los de siempre: el amor no correspondido y el miedo a fracasar por intentar cambiar sentimientos arraigados al alma; intentos de recuperar lo que fue y que por causas ajenas a ella, ya no puede ser. Mi sonrisa al escucharla era franca, tanto que medio enfadada me preguntaba la causa de mi divertimento, y de como podía sonreír cuando me estaba contando las miserias de su corazón roto; mientras mis dedos acariciaban sus manos nerviosas, intentando reconfortar, en la medida de lo posible, ese momento de valentía y sinceridad desbocada. Y es qué, todo lo que me decía , me parecía una nimiedad, y así se lo dejé ver:- Nunca es demasiado tarde, mientras haya algo por lo que pelear. Y veo amor, y del bueno...-
(El amor... bendita palabra, nunca dejará de bailar tangos en mi sangre maldita. Pero ya no me queda nada para maldecir ni para culpar , ni siquiera años con los que pagar todos mis errores y miedos, e incluso... consecuencias).
Aún así, me queda tiempo y fuerza para aconsejar, siendo mala consejera y con posibilidades nulas de ser escuchada. Pero sé, por tu mirada ansiosa y voraz, que ves en mis ojos todo aquello que no debes ver, que nunca debes hacer. Y por eso, mi querida..., después de esa noche de pies descalzos y chocolate, y cerveza... y película intrascendente... verás que para conseguir aquello que deseas, hay que mojarse, sin pensar en nada más. No pienses en el bien y el mal, y ve a por ese amor, pensando egoístamente en ti y tu propia dicha, sin que nada te influya, y a sabiendas de que tú, y solamente tú, eres su felicidad completa. Lo demás, sobra. Ahí es nada. O lo es todo.
Y si sale mal... aquí me tienes, juntas reuniremos las suficientes lágrimas para crear un nuevo océano, al que seguramente bautizaremos con un bonito nombre....
Besos, para vos, y para todos los que se han acercado a este Faro, fundido ya del todo. A aquéllos que han susurrado mediante el correo y que por razones obvias no puedo más que agradecer y abrazar en este anonimato que me piden y respeto.
... Hasta pronto, (regresaré cuándo haya encontrado los restos de mi alma, en un naufragio anunciado y penitente)
( y os abrazo con Mika, uno de mis favoritos, por representar la locura y el colocar el mundo por montera, como siempre he defendido)