viernes, 23 de octubre de 2009

Somnolencia


(We are golden, Mika)


Hace unos días, conversaba con una amiga sobre las carencias que comporta el hecho de no tener a tu lado aquello que anhelas, y las mínimas posibilidades de poder cumplir el sueño de la máxima felicidad. La escuchaba entre simpatía y envidia. Sus argumentos eran los de siempre: el amor no correspondido y el miedo a fracasar por intentar cambiar sentimientos arraigados al alma; intentos de recuperar lo que fue y que por causas ajenas a ella, ya no puede ser. Mi sonrisa al escucharla era franca, tanto que medio enfadada me preguntaba la causa de mi divertimento, y de como podía sonreír cuando me estaba contando las miserias de su corazón roto; mientras mis dedos acariciaban sus manos nerviosas, intentando reconfortar, en la medida de lo posible, ese momento de valentía y sinceridad desbocada. Y es qué, todo lo que me decía , me parecía una nimiedad, y así se lo dejé ver:- Nunca es demasiado tarde, mientras haya algo por lo que pelear. Y veo amor, y del bueno...-


(El amor... bendita palabra, nunca dejará de bailar tangos en mi sangre maldita. Pero ya no me queda nada para maldecir ni para culpar , ni siquiera años con los que pagar todos mis errores y miedos, e incluso... consecuencias).


Aún así, me queda tiempo y fuerza para aconsejar, siendo mala consejera y con posibilidades nulas de ser escuchada. Pero sé, por tu mirada ansiosa y voraz, que ves en mis ojos todo aquello que no debes ver, que nunca debes hacer. Y por eso, mi querida..., después de esa noche de pies descalzos y chocolate, y cerveza... y película intrascendente... verás que para conseguir aquello que deseas, hay que mojarse, sin pensar en nada más. No pienses en el bien y el mal, y ve a por ese amor, pensando egoístamente en ti y tu propia dicha, sin que nada te influya, y a sabiendas de que tú, y solamente tú, eres su felicidad completa. Lo demás, sobra. Ahí es nada. O lo es todo.


Y si sale mal... aquí me tienes, juntas reuniremos las suficientes lágrimas para crear un nuevo océano, al que seguramente bautizaremos con un bonito nombre....


Besos, para vos, y para todos los que se han acercado a este Faro, fundido ya del todo. A aquéllos que han susurrado mediante el correo y que por razones obvias no puedo más que agradecer y abrazar en este anonimato que me piden y respeto.


... Hasta pronto, (regresaré cuándo haya encontrado los restos de mi alma, en un naufragio anunciado y penitente)




( y os abrazo con Mika, uno de mis favoritos, por representar la locura y el colocar el mundo por montera, como siempre he defendido)

viernes, 2 de octubre de 2009

Déjame entrar





... Ayer, después de bastante tiempo, ella fue capaz de ver y sentir. Hacía meses que andaba por casa y quizá por el mero hecho de seguir la contraria a sus deseos, la tenía desterrada en un cajón, junto a alguna fotografía, palabras y una pulsera que parece añorar una mano donde descansar recuerdos y amor. Anclada a su sofá, las imágenes recorrían su mirada húmeda llena de flores y aromas fríos, que respiraba pausadamente, hasta comprender, por fin, que esa noche podría dormir en paz.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Vendimia


Días de vuelta al cole, a las obligaciones y a la normalidad impuesta por el calendario. Después de un verano de no parar, quizá uno de los veranos más imprevistos de los que recuerdo en mucho tiempo, volvemos a la rutina. Es cierto que a veces es mejor no planificar absolutamente nada, por que ese nada puede convertirse en un "casi todo". En un intento de huir de mis absurdas realidades, he puesto tierra de por medio para tratar de parar por casa lo menos posible. Y supongo que habrá quién me entienda, habrá quién en momentos de soledad, piense que las paredes de tu hogar parecen desplazarse para aprisionarte en tus pensamientos y aplastarlos de manera implacable. He huído de todo eso, y creo que he conseguido, con mayor o menor éxito, de eso todavía no estoy muy segura, reinventarme de nuevo. Y eso cuesta, y mucho.

En estos tiempos de solecito me he pegado con pegamento de ése que sale del corazón, ése que a veces nos cuesta utilizar, a mis amigos que me quieren y a mi princesita que cada día va creciendo y sorprendiéndome a tal velocidad que produce un vértigo que sólo puedo parar si me aferro fuertemente a ella. Me sorprende su madurez, y su sonrisa infantil cuando descubre paisajes nuevos y sí, intento ver el mundo a través de esa mirada inocente; una mirada que intento no vea más allá de retazos de felicidad y un "todo va bien".

Me he adherido también a esa aldea que tanto quiero, y que me espera a finales de Septiembre para la Vendimia. Nunca me hubiera imaginado participar en una Vendimia, de hecho no me veo pisando uvas y ya me han explicado que No: - "Fiona, no hay que pisarlas, hay una maquinita que se encarga de ello, nosotros vamos a recolectarlas, a pasarlo bien, y luego nos bebemos parte de ello participando de la fiesta..."- Es que soy de ciudad y me perdonaís pero en estos temas estoy, y soy, un poco pez...y mientras sólo sea una parte lo que nos bebemos, no habrá problema... creo.

Y llueve, mientras escribo este post, agua torrencial que cae por mis orillas, y me gusta. Añoraba esa sensación de humedad y fresquito que me llena. Agua que anuncia con buena música el final del verano. Acompañada de sonidos e imágenes de seres con paraguas y pasitos rápidos y mi sonrisa invisible mientras los observo, y me digo susurrando... lo afortunada que soy por seguir aquí... lloviéndome.

jueves, 20 de agosto de 2009

Vida...


(Antes de que cuente diez, Fito y Fitipaldis)

... sé que te gustaría lo nuevo de Fito.

Y a mí también. Regreso de a poquito...

Todo necesita su tiempo y la vida se abre camino. No miento cuando digo que he pasado los peores días de mi vida, pero voy aceptando y haciéndome a la idea de que todo es real y lo que veo es lo que hay. Ha sido una pesadilla sin despertar, en la cuál he deseado morir mil veces, y resucitar otras dos mil. Me he dicho y me repito cada día, que todo pasa por algo, que cada revés es una prueba y debemos superarla porque siempre hay motivos para seguir en este mundo.


Escribir me sirve de terapia. Me leo y me creo lo que escribo. También me sorprendo a mi misma, haciendo cosas para invertir el tiempo. He pasado la fase de las preguntas sin respuesta. Creo que el ser humano está muy capacitado para superar adversidades, y debemos creer que eso es posible. No se trata de olvidar y pasar página, se trata de digerir y poder seguir con nuestro ritmo de vida, con todo incluido. Si nos fijamos a nuestro alrededor, siempre nos sentiremos identificados con aquel que también sufre, y egoistamente eso nos sirve de consuelo.

No hay vida perfecta, todos sufrimos pérdidas y todos necesitamos nuestros periodos de duelo. Cada cuál necesita su propio tiempo para metabolizar el dolor y eso no está escrito en ningún libro. Pero de lo que no hay ninguna duda, es que sólo tenemos que buscar la belleza en las pequeñas cosas que a menudo nos perdemos, fijarnos bien en los regalos que la vida nos hace.

Besos a todos.

viernes, 14 de agosto de 2009


( Con Hijo Incluido, Buena Fe )

Vida: Injusta, Cruel, Caprichosa, Extraña, Impredecible...

Hoy tan sólo quiero dar las gracias y dedicar este último post a alguien que amé profundamente. Me ha costado casi tres meses asumir que ya no está, y aunque nunca supimos muy bien que hacer con lo que teníamos, nos profesabamos un amor extrañamente intenso. Con la intensidad de dos seres practicamente iguales, libres y amantes de la vida, odiando las ataduras e incapaces de amar como el resto de los mortales. Dos ángeles de alas rotas, demasiado curtidos y heridos emocionalmente: Dos corazones con espinas.

Fue más de un año y medio de idas y venidas. Tiempos en que nos alejabamos camuflando nuestras soledades y miedos en otras compañias. Tiempo de felicidad y también de dolor a partes iguales. Tiempo en el que al final volvimos a reencontrarnos para alejarnos de nuevo. Y así hubiera seguido siendo por el resto de nuestros días ... hasta que uno de los dos dejara de respirar.

Ahora, tan sólo me quedan sus recuerdos. Sus palabras. Aquella última conversación del día anterior. Los remordimientos por no Ser lo que debí haber sido. Por no estár sabiendo lo mucho que él me necesitaba. Por no amarle como merecía...



Sigo caminando. Por mi princesa, por mis amigos, por mi querido hermano, incluso por aquél que sorpresivamente me ha ayudado a sostenerme en esos primeros días de estado de shock y dolor sin límites y doy gracias, sinceras.







Y a ti ... no sé que decirte, sabes de mi escepticismo y ni siquiera veo lo que estoy escribiendo ahora, pero sí, quiero creer que tal vez me lees... Gracias por haberme dado tanto, por ser y existir... nunca te olvidaré, mi gatito... Mario.


miércoles, 6 de mayo de 2009

Regreso


(Moon River, Audrey Hepburn//Breakfast in Tiffany's)


Regreso al Faro. Por ti y por él, y por aquellos que se han interesado en estas pobres letras sin sentido pero sentidas: a aquellos que entienden y saben leer más allá del significado de cada palabra, más allá de cada coma o tilde juguetona. Escritura sin reglas ni acentos. Por aquellos que saben que cuesta escribir un "ámame" en condiciones, con esa tendencia austral y sensual, de caminar cada letra acentuando el final, en una especie de ruego y orden que juegan a la par: "amamé"...así, entre un susurro y un suspiro. Y respirando, para ahogar emociones tramposas que buscan absolución. Respirandoté, poquito a poco, cerquita entre tus dedos cansados de teclear y mi mente embotellada y saturada de pensamientos que rebotan unos en otros, contradictorios y dispares. Agotada estoy de pensar sin pensar, tanto que ya no sé lo que pienso y, firmo la decisión de no volver a hacerlo. Sin meditar, entiendo y comprendo, siempre, aunque a veces no esté de acuerdo con actitudes carentes de decisión y valentía. Pero somos así, y así acabaremos. Y no vale la pena intentar cambiar a nadie, y más cuando ya se acepta y no aceptamos que nos cambien a nosotros mismos. Tal vez lejos pero siempre cerca. Sorprendente cercanía y complicidad inexplicable. Caminos paralelos que predestinan un cruce que se produce a medias. Sin preguntas y respuestas enredadas. Noche de bohemia de licores y cervezas que camuflan lo impredecible. Emociones templadas entre besos y caricias con anhelos de mucho más. Pocas palabras y mucha contención. Y ternura, de esa que tú y yo sabemos, y que muchos quisieran para sí. De esa que me gusta y conformandomé con ella, siendo poco para lo mucho que pudiera ser. No me equivoco al entonar también el "mea culpa" que me persigue en mi propia sombra, en esta forma de ser y este orgullo que me puede y que me impide doblar el lomo, muchas veces. Y no me siento orgullosa de ello. Hubo un día que decidí liberarme de cadenas extrañas y extranjeras y volví a nacer, pero ahora falta que llegue el día en que se me libere de mis propios fantasmas, que no dejan de seguirme recordándome los errores que no debo volver a cometer. Y que seguramente volveré a cometer. Por qué así esta escrito, y así me parieron. Pero aprendiendo e intentando mejorar, tomando las cosas tal y como van llegando. Y sonriendo a pesar de que a mi alrededor no haya espacio para mucha sonrisa. Tal vez ese que está allí arriba o, eso dicen, algún día pueda volver a mirarnos y solventar tanta injusticia unida en tan poco tiempo. Pero no tenemos tiempo para plegarias ni ruegos, así que no vale la pena lamentarse demasiado e intentar aprovechar al máximo lo que nos quede y ante todo no bajar la guardia ni acelerar procesos de vida .Exprimir los días al máximo, sí, pero sin excesos y sin prisas, ni "el ahora ya todo vale y me da igual". Hay que quererse, y no tengo más que decir que no se sepa.

Mis dosis de cansancio mental acumulado, no me impiden ver que no tengo nada de lo que quejarme, y dar gracias y desear que todo se quede tal y como está en alguna faceta de mi vida. Me quejo de otras y sí, que a veces me quejo por costumbre, pero también creo que si no esperamos más de la vida, muchas cosas no tendrían sentido, por eso espero, y espero mucho, todo lo que me merezca y lo que no, que al fin y al cabo, no me diferencia demasiado del resto del mundo.

Respiro, y sigo, caminando este mundo, a pasitos cortos, contigo, bailando a ritmo de tango, sensual y tranquilo. Despacito. Defendiendo mi espacio, y valorando el tuyo. Entendiendo.

sábado, 21 de marzo de 2009

Mirada








Mar adentro

mar adentro

Y en la ingravidez del fondo

dónde se cumplen los sueños

se juntan dos voluntades

para cumplir un deseo.


Un beso enciende la vida

con un relámpago y un trueno

y en una metamorfosis

mi cuerpo no es ya mi cuerpo

es como penetrar al centro del universo.


El abrazo más pueril

y el más puro de los besos

hasta vernos reducidos

en un único deseo.


Tu mirada y mi mirada

como un eco, repitiendo sin palabras

"más adentro", "más adentro"

hasta el más allá del todo

por la sangre, y por los huesos.



pero me despierto siempre

y siempre quiero estar muerto

para seguir con mi boca

enredada en tus cabellos.


(Mar Adentro, Ramón Sampedro)








( Hace ahora justamente un año, publiqué este poema de un maestro y valiente gallego. Todo resultó al revisionar la película biográfica sobre él, que Alejandro Amenábar dirigió para memoria de muchos. Recuerdo que me impactó sobremanera este poema que voz en off inundaba el resto de imágenes. Sumado a la excelente interpretación del señor Bardem, me dejé llevar por un rato navegando en un sueño, que al final naufragó y con él desapareció la esperanza, así como se diluyó todo lo anterior escrito. Hoy lo aderezo con notas musicales, sin permiso, pero con ánimo de volver a reencontrarme con lo que soy. )


viernes, 13 de marzo de 2009

Día


( Desolado, Pastora )


Suena el despertador, me desperezo, volteo, me niego: las seis

Me levanto, me arrastro, me miro en el espejo, me horrorizo...preparo café, preparo la ropa, lo preparo todo (debí prepararlo anoche) bebo café negrito, con edulcorante, acompañado de un bollo bien azucarado (sí, lo sé). Me acicalo, me perfumo, peino mis cabellos que no se dejan peinar, demasiado largos, demasiado locos (¿ tienen vida propia ?) y vuelvo a peinarme reflejada en mi ahumado espejo ...¿dónde están mis zapatos primaverales nuevos? ¡ah, si! en su lugar, claro. Me los planto y al dar dos pasos, mis pies me recuerdan que jamás evolucionaron para esos zapatos (carencias de arco plantar). Asomo la nariz por la ventana. Llueve, mejor dejar los zapatos floridos y buscar algo acorde con la inclemencia... y un paraguas. Salgo, cruce con vecino, le espeto un buenos días de cortesía; parece que me habla del tiempo pero ya voy tarde. Calle arriba, lluvia que arrecia y paraguas de los chinos al que se le escapa una varilla. Llego, el jodido artilugio se niega a cerrar. Lo lanzo al contenedor más cercano... ¡Bon día! caritas de sueño, ojitos pegados y caras largas. Nos ponemos a ello: papeles por aquí, llamaditas por allá...tengo hambre. Voy al bareto de al lado, sigue lloviendo y me arrepiento de haber largado el paraguas, pero ya he llegado al lugar. Aromas a refrito y currantes arreglando el mundo. La crisis y el partido de anoche. Entra mi amigo Miguel, le hago un huequecito y charlamos: empezamos con Garzón y terminamos con los entresijos del último libro de Harry Potter. (no sé en que extraño momento cambió el rumbo de la conversación, ni tampoco porqué dos adultos leen al niño mago) Vuelvo, sigo con lo mío... ; ¡catorce! y pies para que os quiero. Debería ir a ver a mi madre, pero no voy. Llego a casa (mejor no me siento que me duermo) ordeno, desordeno, hago y deshago. Teléfono que suena (lo dejo sonar, paso) Abro la nevera, no hay nada que me apetezca en ella. La vuelvo a abrir, y sigue ahí lo mismo de antes y sigue sin apetecerme. Realizo un par de llamadas...todo bien, luego me paso. Busco un cigarrillo, me asomo a la ventana y me quedo embobada observando a mi vecina de unos cien años, con cara de estar esperando que llegue algún tren. La saludo, le digo que se meta en casa pero parece no escucharme. Vuelvo a salir, me detengo a saludarla... me mira con esos ojitos azules con brillo de sabiduría innata y me regala un besito tierno. ¿no tiene frío, abuela? pues parece que no, es gallega y son de otra pasta. Y voy, me queda poco tiempo para hacer un par de cosas e ir a recoger a la princesa ; Diecisiete: La espero en la puerta del cole, sale: besitos, abrazos y me tienes que dar treintaycinco euros para una excursión (joder). De vuelta a casita, y un ratito con Mozart a ritmo de flauta travessera. Toca audición. Rumbo al Auditori. Escucho tocar a veinte niños monísimos, hasta que le llega el turno a la mía. Me saluda desde el escenario ( el consejo de que no lo hiciera, no ha servido para nada) me embobo, y aplausos al final, ella también se aplaude (di que sí )...me encanta. La felicito y nos volvemos a casa. Los deberes y los problemas de matemáticas. Hilo musical de fondo: lavadora que centrifuga. Ropa tendida entre puré de verduras y tortilla de lo que hay. Veintiuna: Mis pilas se agotan, y la cama me llama a gritos. Niña remolona que quiere ver la tele. Promesas que no serán cumplidas a cambio de acostarse temprano, pero que consiguen lo deseado.Veintidós: Es mi momento, niña acostada y casa ordenada. Enciendo el ordenador, leo el correo...nada interesante. Enciendo el televisor para ver que no hay nada que ver... Y llega mi momento de pensar, me relajo, y te pienso, quizá no debo, quizá no quiero. Veintidós, Veintitrés, Venticuatro...Y tarareo ...( ¿dónde vas? , tan sola y tan tarde ... ¿dónde vas, Fiona, dónde vas...?)

lunes, 2 de marzo de 2009

Pez




(Digital Art: Women in Art, Philip Scott Johnson)
http://www.youtube.com/eggman913

Nacer tal día como hoy, a finales de invierno; un invierno que en breve nos abandona. Y aunque el frío nos siga cubriendo, juntas compartimos mantita y sueños. Asciendes peldaño a peldaño, despacito, tropezando de vez en cuando con algún pie que no suele ser el tuyo. Siempre contemplando el cielo, buscando pajarillos azules y estrellitas de mar. Hija de Neptuno que bracea entre aguas inquietas y flameantes pasiones. Llamas que diluyes sin querer, apenas rozando con aquella extremidad más escamosa. Y te escurres, desapareces entre esas aguas bravas, de la misma manera que a veces asciendes, asomando cabellos y ojitos brillantes. Mujer de lluvia con emociones escondidas en tu pecho. Ese corazoncito que protesta a diario, golpeándote con fuerza, latiendo por algo que ocultas. Pero aquí estoy, contigo, pegada a ti y sintiendo a la par, sin abandonar, sin respiro, ni realidad a la que escribir ni rezar...


Feliz cumpleaños, pececito, mujer entera y completa. Señorita del mar, sirena que canta ...

Muchos besos, femme de jour...

(dedicado a una francesita especial...)

martes, 24 de febrero de 2009

borrar...




No quieren nacer las letras cuando una se siente confusa y perdida. Ellas están ahí, apelotonadas e inconexas, cantando todas juntitas sin significado aparente y con esa imposibilidad de ordenarlas para darles un mínimo de sentido. El sentido que nada parece tener. Aunque quizá es la primera vez que empiezo a encontrarlo en muchas de las situaciones vividas en los últimos tiempos. Nada es lo que parece, y nada se escribe sin ese sentido aparente que queremos lanzar al mundo. Tratamos de huir, de una manera irracional, intentando apartar a todo aquel que nos mueve el suelo, a aquél que sigue bailándonos el agua. Y el mensaje es recibido claramente, con la respuesta esperada y temida, que contradictoriamente nos trastorna al ver que el otro jugador nos intuye más de lo que creíamos...con la inconsecuente reacción temperamental, que a veces anda olvidando las buenas normas de educación.

Es mucho más fácil la negación, el querer pasar página, que el declarar abiertamente que sólo respiras por alguien. Y no hay más certeza que esa, a pesar de los deseos de poner tierra de por medio y terminar de una vez con un juego al que nunca quieres jugar. Un juego en el que sólo hay perdedores y ningún ganador. Y no es el juego soñado que termina en tablas, en el que ambos jugadores se dan la mano y caminan con una sonrisa permanente hacia una vida compartida. No lo es; aunque por ambas partes, y lo digo ya con un débil conocimiento más que con intuición, nos gustaría que así fuera.

Tal vez un día sepamos que hacer con lo que tenemos o creemos tener, sin hacer preguntas ni esperar respuestas. Sin complicarnos la vida y a la par complicándola hasta morir...
Aquí estaré, y si no quieres marchar, pues yo tampoco. Y termino susurrando con la voz de Fher esta canción defenestrada en su día por mí, pero que con el tiempo le he pillado cierto cariño...

domingo, 25 de enero de 2009

hiberno



A pesar de haber nacido una tarde de invierno, nunca he llegado a acostumbrarme del todo al frío. Siento como mi alma y mi corazón se esconden protegiéndose de la bajas temperaturas. Ando destemplada y contenida entre capas y capas de tejido que cubren mi piel en colores oscuros y tristes. Tal y como viste mi alma en este momento. Ánima maltrecha y cansada. A juego con mi cuerpo y mente. Y un corazón que apenas late por nada ni por nadie. A estas alturas de mi vida, me pregunto dónde ha ido a parar esa mujer que ansiaba habitar una vida llena de calorcito y emociones, tan preocupada por encontrar una felicidad que sólo otra esencia nos puede aportar. Felicidad que sólo nos baña a momentos. Mentiras que convertimos en verdades, a fuerza de imaginar que todo puede cambiar alguna vez, que es posible otra vida, y es posible otro sueño. Pero la realidad es bien distinta; nunca podremos encontrar algo que nos negamos continuamente. Y es que, a cada paso que damos, vamos cerrando puertas, negando cualquier posibilidad de retorno. Nos da miedo equivocarnos, caer en viejos errores que por sabidos y dolorosos nos puedan hacer tropezar y caer otra vez en el mismo lugar y a la misma hora. Y nuestra naturaleza ya no es la misma, la caída podría ser traicionera y dolorosa, y la fuerza para volver a edificar, ya no es igual a la de antaño. Somos viejos y diablos y sabemos de que va la historia. Nada es eterno y todo, tarde o temprano finaliza. Eso es lo que nos inquieta y nos domina. Y así preferimos refugiarnos de las maldades del mundo, bajo capas de ateísmo a todo aquello que nos susurre un cuento de final feliz. Observamos con recelo a aquellos que nos cantan que la vida puede ser celestial y sonrosada. Y sonreímos de reojo. Y no nos lo creemos. Tal vez seguimos un dogma equivocado o tal vez no seguimos ninguno. Nos inventamos cada día, a fuerza de caminar sin rumbo. Abrigados hasta las cejas para que nada nos quebrante. Ni siquiera un soplo de viento suave. Una inexistencia que traspasa convirtiéndose en nada. Sueños que se apagan, a falta de calor que los avive. Sueños de azúcar que tal vez no mereciera, que no merecemos. Como alguien me dijo una vez, parafraseando a Octavio Paz, hemos de merecer aquello que soñamos. Aunque tal vez hubiera preferido no saber interpretar esas palabras y pensar que también, a veces, los sabios se equivocan.