jueves, 20 de agosto de 2009

Vida...


(Antes de que cuente diez, Fito y Fitipaldis)

... sé que te gustaría lo nuevo de Fito.

Y a mí también. Regreso de a poquito...

Todo necesita su tiempo y la vida se abre camino. No miento cuando digo que he pasado los peores días de mi vida, pero voy aceptando y haciéndome a la idea de que todo es real y lo que veo es lo que hay. Ha sido una pesadilla sin despertar, en la cuál he deseado morir mil veces, y resucitar otras dos mil. Me he dicho y me repito cada día, que todo pasa por algo, que cada revés es una prueba y debemos superarla porque siempre hay motivos para seguir en este mundo.


Escribir me sirve de terapia. Me leo y me creo lo que escribo. También me sorprendo a mi misma, haciendo cosas para invertir el tiempo. He pasado la fase de las preguntas sin respuesta. Creo que el ser humano está muy capacitado para superar adversidades, y debemos creer que eso es posible. No se trata de olvidar y pasar página, se trata de digerir y poder seguir con nuestro ritmo de vida, con todo incluido. Si nos fijamos a nuestro alrededor, siempre nos sentiremos identificados con aquel que también sufre, y egoistamente eso nos sirve de consuelo.

No hay vida perfecta, todos sufrimos pérdidas y todos necesitamos nuestros periodos de duelo. Cada cuál necesita su propio tiempo para metabolizar el dolor y eso no está escrito en ningún libro. Pero de lo que no hay ninguna duda, es que sólo tenemos que buscar la belleza en las pequeñas cosas que a menudo nos perdemos, fijarnos bien en los regalos que la vida nos hace.

Besos a todos.

viernes, 14 de agosto de 2009


( Con Hijo Incluido, Buena Fe )

Vida: Injusta, Cruel, Caprichosa, Extraña, Impredecible...

Hoy tan sólo quiero dar las gracias y dedicar este último post a alguien que amé profundamente. Me ha costado casi tres meses asumir que ya no está, y aunque nunca supimos muy bien que hacer con lo que teníamos, nos profesabamos un amor extrañamente intenso. Con la intensidad de dos seres practicamente iguales, libres y amantes de la vida, odiando las ataduras e incapaces de amar como el resto de los mortales. Dos ángeles de alas rotas, demasiado curtidos y heridos emocionalmente: Dos corazones con espinas.

Fue más de un año y medio de idas y venidas. Tiempos en que nos alejabamos camuflando nuestras soledades y miedos en otras compañias. Tiempo de felicidad y también de dolor a partes iguales. Tiempo en el que al final volvimos a reencontrarnos para alejarnos de nuevo. Y así hubiera seguido siendo por el resto de nuestros días ... hasta que uno de los dos dejara de respirar.

Ahora, tan sólo me quedan sus recuerdos. Sus palabras. Aquella última conversación del día anterior. Los remordimientos por no Ser lo que debí haber sido. Por no estár sabiendo lo mucho que él me necesitaba. Por no amarle como merecía...



Sigo caminando. Por mi princesa, por mis amigos, por mi querido hermano, incluso por aquél que sorpresivamente me ha ayudado a sostenerme en esos primeros días de estado de shock y dolor sin límites y doy gracias, sinceras.







Y a ti ... no sé que decirte, sabes de mi escepticismo y ni siquiera veo lo que estoy escribiendo ahora, pero sí, quiero creer que tal vez me lees... Gracias por haberme dado tanto, por ser y existir... nunca te olvidaré, mi gatito... Mario.