( Desolado, Pastora )
Suena el despertador, me desperezo, volteo, me niego: las seis
Me levanto, me arrastro, me miro en el espejo, me horrorizo...preparo café, preparo la ropa, lo preparo todo (debí prepararlo anoche) bebo café negrito, con edulcorante, acompañado de un bollo bien azucarado (sí, lo sé). Me acicalo, me perfumo, peino mis cabellos que no se dejan peinar, demasiado largos, demasiado locos (¿ tienen vida propia ?) y vuelvo a peinarme reflejada en mi ahumado espejo ...¿dónde están mis zapatos primaverales nuevos? ¡ah, si! en su lugar, claro. Me los planto y al dar dos pasos, mis pies me recuerdan que jamás evolucionaron para esos zapatos (carencias de arco plantar). Asomo la nariz por la ventana. Llueve, mejor dejar los zapatos floridos y buscar algo acorde con la inclemencia... y un paraguas. Salgo, cruce con vecino, le espeto un buenos días de cortesía; parece que me habla del tiempo pero ya voy tarde. Calle arriba, lluvia que arrecia y paraguas de los chinos al que se le escapa una varilla. Llego, el jodido artilugio se niega a cerrar. Lo lanzo al contenedor más cercano... ¡Bon día! caritas de sueño, ojitos pegados y caras largas. Nos ponemos a ello: papeles por aquí, llamaditas por allá...tengo hambre. Voy al bareto de al lado, sigue lloviendo y me arrepiento de haber largado el paraguas, pero ya he llegado al lugar. Aromas a refrito y currantes arreglando el mundo. La crisis y el partido de anoche. Entra mi amigo Miguel, le hago un huequecito y charlamos: empezamos con Garzón y terminamos con los entresijos del último libro de Harry Potter. (no sé en que extraño momento cambió el rumbo de la conversación, ni tampoco porqué dos adultos leen al niño mago) Vuelvo, sigo con lo mío... ; ¡catorce! y pies para que os quiero. Debería ir a ver a mi madre, pero no voy. Llego a casa (mejor no me siento que me duermo) ordeno, desordeno, hago y deshago. Teléfono que suena (lo dejo sonar, paso) Abro la nevera, no hay nada que me apetezca en ella. La vuelvo a abrir, y sigue ahí lo mismo de antes y sigue sin apetecerme. Realizo un par de llamadas...todo bien, luego me paso. Busco un cigarrillo, me asomo a la ventana y me quedo embobada observando a mi vecina de unos cien años, con cara de estar esperando que llegue algún tren. La saludo, le digo que se meta en casa pero parece no escucharme. Vuelvo a salir, me detengo a saludarla... me mira con esos ojitos azules con brillo de sabiduría innata y me regala un besito tierno. ¿no tiene frío, abuela? pues parece que no, es gallega y son de otra pasta. Y voy, me queda poco tiempo para hacer un par de cosas e ir a recoger a la princesa ; Diecisiete: La espero en la puerta del cole, sale: besitos, abrazos y me tienes que dar treintaycinco euros para una excursión (joder). De vuelta a casita, y un ratito con Mozart a ritmo de flauta travessera. Toca audición. Rumbo al Auditori. Escucho tocar a veinte niños monísimos, hasta que le llega el turno a la mía. Me saluda desde el escenario ( el consejo de que no lo hiciera, no ha servido para nada) me embobo, y aplausos al final, ella también se aplaude (di que sí )...me encanta. La felicito y nos volvemos a casa. Los deberes y los problemas de matemáticas. Hilo musical de fondo: lavadora que centrifuga. Ropa tendida entre puré de verduras y tortilla de lo que hay. Veintiuna: Mis pilas se agotan, y la cama me llama a gritos. Niña remolona que quiere ver la tele. Promesas que no serán cumplidas a cambio de acostarse temprano, pero que consiguen lo deseado.Veintidós: Es mi momento, niña acostada y casa ordenada. Enciendo el ordenador, leo el correo...nada interesante. Enciendo el televisor para ver que no hay nada que ver... Y llega mi momento de pensar, me relajo, y te pienso, quizá no debo, quizá no quiero. Veintidós, Veintitrés, Venticuatro...Y tarareo ...( ¿dónde vas? , tan sola y tan tarde ... ¿dónde vas, Fiona, dónde vas...?)

4 comentarios:
¿En quién piensa Fiona que no quiere, que no debe?
D.
Ella piensa en quién no debe pensar, en quién no quiere pensar.
En el hombre que ama, naturalmente.
los días y días y días...Cuando llega la noche es la hora de recapacitar y pensar que podemos hacer para cambiar un poco la rutina.... aceptar los hechos de que sabemos que es lo que nos falta y lo difícil que es conseguirlo... Te entiendo.... a mí me pasa lo mismo, con la gran diferencia entre tu y yo y que muchas veces hablamos...tu cpacidad y tu fuerza. Muchos besotes.
jjajaa total el día completo!!
guapa, espero que todo bien, por lo menos te veo algo más animada.
Besitos linda
Beatriz
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